Hay lugares envueltos en un halo de misterio, en los que el viajero experimenta sensaciones no sólo del momento, sino ligadas a la historia y la leyenda del lugar. Es el caso de Cayo Las Brujas, en Caibarien.
Este pequeño rincón del mundo fue escenario, según cuenta la tradición, de uno de los romances más intensos que se hayan narrado. ES la historia de un amor prohibido, secreto y trágico, que terminó como terminan las historias románticas, de manera desdichada.
Los amantes, él de un islote vecino y ella del Cayo que ahora se llama Las Brujas, se conocieron y enamoraron contra la voluntad del padre de ella, por lo que mantuvieron su relación en secreto.
Unos dicen que la pareja, para ocultar sus encuentros furtivos y nocturnos en un monte de la Isla, inventaron y difundieron historias de brujas y espíritus, que alejaran a los posibles intrusos del lugar donde se citaban.
Otros cuentan que las brujas y los espíritus favorecían y colaboraban con los enamorados para que sus reuniones no fueran descubiertas y transcurrieran con tranquilidad.
Amparados por estas fuerzas sobrenaturales, los amantes vieron crecer su amor a la sombra del bosque siempreverde de Cayo Las Brujas, hasta que fueron descubiertos por la familia de ella, que puso fin a la relación de manera truculenta.
Así, los hermanos de ella, emborracharon al novio para que no acudiese a su cita nocturna. Ella, atormentada por la espera, desapareció en la brumosa neblina nocturna para nunca regresar.
A partir de esa noche y todas las restantes, el joven amante, inmerso en los efluvios del alcohol, desaparecía en la espesura del monte para regresar al amanecer, sobrio y asegurando haber pasado la noche con su amante.
En honor al amor de esa mujer, el artista Ervelio Olazabal erigió una escultura de la una joven que estará eternamente mirando al horizonte.
Dicen que, esta vez en recuerdo del desgraciado joven, uno de los islotes que rodea Cayo Las Brujas, recibe el nombre de Cayo Borracho o Isla del Borracho.
Hay otras versiones menos sensibles de la historia, que cuentan que los movimientos, luces y sombras que se avistaban en la costa y el monte de Cayo Las Brujas, eran causados por maniobras de contrabandistas.
Como visitar Cayo Las Brujas
Existen alojamientos en el Cayo para pasar unos días huyendo del mundanal ruido y practicando turismo ligado a la naturaleza.
También se puede optar por visitar Cayo Las Brujas en el contexto de un circuito, que es la opción que nosotros te proponemos. Durante una jornada, el viajero disfrutará de las playas vírgenes del Islote, sumergiéndose en sus leyendas y en su ambiente onírico.
Aquí te contamos más sobre el itinerario en que hemos insertado la visita a este Cayo mágico.