Cayo Coco, Cuba

Cayo coco, mar turquesa y flamencos rosas

Flamenco en la playa de Cayo Coco, en Cuba

Flamenco en la playa de Cayo Coco, en Cuba









Flamenco en la playa de Cayo Coco, en Cuba



El cayo de mar turquesa y flamencos rosas

Nadie había vivido en Cayo Coco hasta el siglo XX, no hay asentamiento humano previo a la construcción de los primeros hoteles. Sus costas, durante siglos, fueron refugio exclusivo de la fauna autóctona, que halló entre los manglares y en las tibias playas un hogar excepcional. Nadie vive aún en Cayo Coco, salvo los turistas que se alojan en los complejos construidos en la costa norte, construcciones que han sabido respetar el entorno y armonizar con la naturaleza circundante.

Es el hogar de los flamencos, esa ave rosa que causó estupefacción a Hemingway cuando se topó con ellas navegando por las costas del cayo. “Su tamaño y el que sean tan feas en detalle y a la vez tan perseverantemente bellas, deben ser viejas, de los tiempos remotos”- escribió el autor estadounidense durante sus jornadas de pesca por las cristalinas aguas del archipiélago de Jardines del Rey.

Los majestuosos flamencos salvajes, se calcula que hay más de 30.000 en Cayo Coco, conviven con más de 200 especies de aves que habitan en el islote. Un rico trozo de tierra, abundante, generoso y acogedor.

De hecho, el Cayo recibe su nombre por la presencia en su seno de una importante colonia de unos pájaros llamados como Ibis Blancos, que los cubanos conocen como “Pájaros Coco” a pesar de su color blanco.

Cuentan los anales de la historia que el explorador español Diego Velazquez, que viajó a Cuba en el segundo viaje de Colón, quedó tan impresionado de la belleza de estos Cayos que nombró el archipiélago como “Jardines del Rey” en honor al monarca Fernando el Católico.

22 kilómetros de playas de coral

La riqueza natural del Cayo desemboca en una costa de 22 kilómetros de playa blanca, con arenas de coral y aguas transparentes. Arenales que se han mantenido intactos, al menos, desde la llegada de los españoles y las primeras crónicas escritas sobre el lugar.

Y es así, en estado primigenio, como el turista puede disfrutar la costa de Cayo Coco. Con playas que parecen piscinas y puestas de sol interrumpidas por bandadas de flamencos que emprenden el vuelo hacia su refugio nocturno.

El islote, perteneciente al archipiélago de Jardines del Rey, se sitúa a unos 500 kilómetros de La Habana. Sin embargo, al contar con un aeropuerto internacional, el trayecto entre ambos puntos se realiza en menos de una hora.

Si visitas Cayo Coco con Vettours, te alojarás en el hotel Meliá Sol Cayo Coco, un resort con todas las comodidades, con todo incluido y jalonado por dos playas de arena blanca y aguas turquesas.

Durante la estancia en Cayo Coco se pueden contratar múltiples actividades y opcionales. Nosotros proponemos la excursión Coral Reef, que consiste en navegar hasta el arrecife de Coral y sumergirse en el multicolor paisaje submarino. El turista podrá disfrutar de la embarcación, el equipamiento y barra abierta durante todo el tiempo que dure la actividad.

El arrecife de Cayo Coco es una barrera coralina de unos diez kilómetros de longitud. Su abundante y diversa fauna le ha valido ser considerado el segundo más importante del mundo, detrás del australiano. Se trata, pues, de un lugar muy cotizado para los amantes del buceo y snorkeling.

Sabiendo todo esto sobre la isla, ¿te vas a quedar sin conocerla? pulsa el botón y te contamos más sobre nuestro programa La Habana – Cayo Coco. El precio te va a asombrar.

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